abril 02, 2021

La noción del "ahora" y la acción humana contemporánea

 

Así como dice la canción de Fito Páez

 

En tiempos egoístas y mezquinos

En tiempos donde siempre estamos solos

Habrá que declararse incompetente

En todas las materias del mercado

 

Son bastante dicientes las palabras, no solo por el hecho de que podemos clasificarla el mundo con ellas, si no, porque nos ayudan a representar sentimientos y pasiones, alrededor de temas tan fútiles como nosotros mismos, como la vida misma.

 

El tiempo egoísta que vivimos todos y todas, no tiene que ver con la solidaridad, con la unión, la comprensión hacia una idea de colectividad mal lograda, como lo ha sido la nuestra, la nación colombiana. Hablo del tiempo que ya no es tiempo porque se ha ido, y parece que se seguirá yendo, si no nos damos el tiempo para volver a nosotros mismos.

 

La noción de tiempo es un poco abstracta en estos momentos, pero, ¿podemos medirla?

Claro que podemos. El tiempo se mide, o se representa mas bien con un reloj, donde las manecillas marcan los minutos y los segundos, donde podemos decir cuando es de día y cuando es de noche; un calendario, que sirve para tener control, en apariencia, sobre nuestra vida cotidiana, tan ajetreada, y a veces tan imperceptible que se va con tan solo un chasquido de dedos.

Podemos darnos cuenta del tiempo en la medida en que un objeto va cambiando su forma, su aspecto. Con el pasar de los días y las noches, del control -en apariencia- de la vida, los objetos por si solos, y en relación con lo externo, cambian. Esa es su naturaleza, el cambio.

Tal parece ser, que el ser humano ha quedado estancado en el tiempo, o en algo que ya no se puede llamar tiempo porque parece nunca haber existido. Me refiero, al tiempo que no se mide, que es el tiempo de las experiencias.

 

Podríamos decir, igualmente que, las experiencias si son posibles de ser atravesadas por el tiempo… Al tomar una foto instantánea, automáticamente la máquina… efectivamente, la máquina para congelar el tiempo, pero también para congelar aquello a lo que la experiencia, no puede pertenecer nunca mas a la existencia fugaz.

 

Es en esa relación que hay entre el acto de congelar, de controlar el tiempo, que el ser humano pierde de vista la experiencia. No vive en el momento presente, vive para controlar el momento, que no tiene ni presente, ni futuro, ni un pasado. Y no lo tendrá jamás, si la vida se trata de acumular y acumular momentos estáticos, envés, de conservar y acoger aquello que nos hace vivir los momentos, y es, el ahora, el caos de la vida.



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